mayo 22, 2009

Homenaje a Mario Benedetti


Dónde esté, si es que está, será una pena que no exista Dios. Pero Mario descansó en domingo, extrañando a Luz, contestando con su cuerpo todas las preguntas sobre la mortalidad, la trascendencia, que en vida se hizo, nos hicimos. Se nos murió Mario, dijeron el domingo. Una señora lloraba en el Palacio, a unos pasos de su cadáver sin haber podido estar en vida a unos pasos de él, sin haber recibido su candidez y su humildad, su compromiso y su constancia. De hombres de constancia estamos faltos ahora, y por eso es también que merece Mario este homenaje.

De mi vida con él recuerdo pasos, sitios donde invariablemente caminamos juntos, él como poeta, yo como niña. De su vida conmigo no recuerdo nada, la planeó antes de que yo naciera, la escribió antes. De su estancia en Cuba sé muy poco, sólo que habló de la injusticia y la masacre, sólo que condenó la dictadura con fuerza y sentido común, que tanta falta hace a los poetas.

          Recuerdo de él y Eliseo Subiela en esa película dulce y terrible que es El Lado Oscuro del Corazón, donde Mario declama sus poemas en alemán, y parece uno más en la historia. Supe que las prostitutas lo guardaban en floreros, que los militares lo usaron como almohadas, que aquellos quienes no gustan leer nada lo pusieron en Youtube con sus nombres y sus imágenes.

          Su discurso limpio y con retozo nos desentrañaba lo evidente, nos hacía mirar con insistencia los relojes, las alfombras, las tasas de café. Nos hacía mirar con insistencia la vida. Así recuerdo yo a Benedetti, con los ojos abiertos y el corazón como un retrato constante de que la verdad no necesita aspavientos ni diplomas, de que la rutina es perfectamente capaz de parir a lo inaudito, de que el hoy por hoy de la oficina, puede ser también un motivo de descanso, una tregua.

          Nos hacía mirar, como Sabines, a la muerte de cara y sin tapujos, con la redondez que merece, no como una línea al fondo de un horizonte de otros siglos, cuando el hombre no sabía nada de sí mismo. Me enseñó varias verdades increíbles, pero sobre todo ésta: uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere.

abril 26, 2009

Viaje a la semilla

Por: Liomán Lima Padrón*.


Roncali barría de luz las noches de Guanahacabibes. Mientras, en sus casuchas de madera y tejas todavía contaban que el tesoro era cierto, que estaba perdido por hechizos de piratas en algún lugar cercano al faro y  algún día habrían de encontrarlo.

Noches de mi pueblo, noches de mi infancia: las casas eran un país de sombras largas. Como en los tiempos originales del hombre las manos dibujaban, por un instante, animales oscuros en las paredes. Alrededor de un viejo quinqué, hoguera de eternos apagones, nacían historias de botijas enterradas y  oro, mitos de proezas y miedo, de barcos hundidos o gritos más allá de los farallones.  

Guanahacabibes parecía un pueblo sacado de las leyendas,  detenido en el tiempo, como si todavía  no se hubieran creado Internet o las guerras, o  aún fuera historia futura el pecado de la manzana. Maravilla de pueblos perdidos en medio de la nada. Macondos cotidianos de pocas casas y  piedras como huevos prehistóricos.

No nací allí. Había llegado con sólo unos meses. Pero fue entre sus manglares y gente buena, de ésas que en la capital  llaman tontos, con leyendas de corsarios y luces nocturnas, de ciervos encantados y sonidos de radares, donde aprendí la lección infalible de crecer.

Los niños éramos entonces una hermandad de piratas armados de piedras y palos que salíamos a desandar las sombras, a buscar mapas envejecidos dentro de botellas o  a molestar tortugas en desove. Otras veces, alumbrábamos con linternas hacia las casas o nos uníamos en alaridos desesperados.  

Así, al amanecer, cuando las manos callosas comenzaban a tensar las pitas y acariciar las proas de los botes, ya se escuchaban los rumores de los fantasmas de la noche anterior. Y nosotros reíamos y sabíamos que era bueno vivir en un lugar así, donde es todavía posible creer en misterios, como pasos perdidos del hombre, como viajes a su semilla.

Después tuve que regresar a la ciudad de Pinar del Río, llena de olvidos y burlas, donde un día había nacido y de la que nada recordaba. Pero alguna parte de mi vida quedó allá, acompañando al torrero en la soledad de su servicio o escondida, tal vez, junto a los tesoros todavía ocultos.

 Quizás algún día deba regresar a buscarlos, como cuando era un muchacho.  Volver. Andar otra vez por sus calles de tierra, sobre la cuerda de la memoria. Escarbar entre los recuerdos y los aromas. Asomarme a las ventanas de un pueblo viejo para verme marchar hacia los nuevos senderos de la vida.

 *Estudiante de Periodismo, Universidad de La Habana. Texto tomado de http://luisexto.blogia.com/2009/040701-volver-a-la-semilla.php

abril 24, 2009

Día del Libro


Ayer fue Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor y leí unos poemas de la nueva serie que estoy armando: Las sombras en los días. Aquí les dejo par de ellos, para que no me diga Iván que ya no subo poesía al blog. Pronto tendrán un ensayito sobre el lenguaje y si la logro, la anunciada entrevista con Gorki. 

Salud, patriotas.

María

 María pensó que el amor era un mandamiento de Dios

“María se bebe las calles”, de Pasión Vega

 Dormida en la maleza de los días

Ligada con la lengua del barrio,

Arropada en los álamos de hielo

de aquél con quien duerme,

la mujer se abre al día

con una certeza:

la risa es otra sombra

donde hemos visto cal

donde hemos suspendido los espacios

donde fue concebido el absurdo silencio

de la lluvia en mayo.

 Ella fue cascarón

habría deshecho los números,

habría sido fuego para endulzar la esencia de lo atroz

habría sido un boleto de autobús con rumbo al día siguiente,

y en la noche,

el cansancio de las letras,

almidón de los sonidos que rugen en la radio,

natura en los colores de Pantone,

lo verde en el metódico ornamentaje de los parques,

 y jamás sus piernas abiertas

comprenderían el tino

en el atestado ir y venir de la nada,

en las zanjas de su aldea de luces,

cuya vialidad ha superado la historia,

cuya idónea administración decidió escondernos,

para que ella, y nosotros,

no fuésemos un parche más en el paisaje.


II

¿Quién quiso entonces derramarse en el oscuro vitral de mi silencio?

¿Qué ápice de gloria infinita he mordido, que ando intoxicada, molida por las noches, tejiendo para mi cuerpo unas calcetas de olor?

 

Niña de la Casa de Muñecas

Soy nada: no les temo mis demonios

Las decapitaciones que sufro a diario

no me bastan,

Requiero más dolor, como si la angustia de ser perpetrada a la vida

durmiera sobre mis manos

Si alguna vez caigo apresurada comprendan

Los viajes han tejido telarañas de humo en mis palabras

Y si expreso lo que soy nadie podrá creerlo

De ahí los tatuajes de gloria que bordo en mi silueta.

 Soy nada: y nunca fui más ni menos

No podría desubicarme en un pueblo pequeño,

ni siquiera en una parte oculta de algún continente

en ciudades de fibra en las que se mira el mar en los carteles

 He sido más

luciérnaga iluminando el huracán

bandoneón en medio del Pacífico

larga cabellera en la armazón de la noche.

 He sido más,

mi poesía me ha llevado a volar más alto que los hombres.


Capitana confesa

He cambiado la letra, con ella los contornos. Sucede que hay días, la letra florece o se nubla de golfo y yo no sé para dónde va, o con quién se viene y no sé más de lo que mi letra sabe de sí misma. He cambiado, con ella los números que una vez usé me miran atareados en otras decapitaciones y destierros. Ahora tengo más: dos suegros y dos cuñados, y nuevas sobrinas que me surten de colores y nostalgias. Tendría más, pero una febril neblina descobijó alguna parte terrible de mi infancia. Todos los fantasmas aparcan fuera de mi casa, vigilan día a día cómo intento ser feliz. Ya no sé si cambié mi letra o ella me abandonó pérfida y vengativa, como los pocos amigos que no tuve pero aún figuran en mi lista de teléfonos, o como los poemas que jamás pronunciaré, o como la definición del amor que le di a mi esposo esa tarde de agosto frente a un vitral infinito. Entonces puedo: cambio mi letra en este fácil ejercicio de quitarle adornos y soltarla a la calle, o mejor me atornillo la cabeza y sigo por el día en el tramo del bien luchar. 

abril 06, 2009

Gorki, el imbatible


Me enteré de buena fuente que Gorki Aguila viene a vivir a Xalapa. El personaje más polémico de la escena punk-rock cubana en los últimos tiempos, y me atrevería a decir que uno de los más queridos y odiados entre la intelectualidad y los jóvenes que viven dentro y fuera de la isla, sale para asentarse en una realidad gobernada por otro Fidel, que también es rojo y pide fidelidad absoluta e intransitoria. 
Gorki Aguila fue conocido para mis ojitos por la popular película cubano-española Habana Blues, de la cual su canción "Felación" fue parte del repertorique intentó dar un panorama al menos amplio de la escena underground cubana en pleno siglo XXI. 
El grupo Porno para Ricardo ha interpretado temas como "La Política", "El Cake" y "El Comandante", motivo por el que fue repudiado en la escena institucional cubana y alabado en la de Miami. 

Gorki tiene casi cuarenta años y dice que "no le gusta la política". Me pregunto cómo será ahora su vida fuera de Cuba. Si bien muchos de los cubanos que han salido del país bajo alguna circunstancia, han dejado en ella gran parte de su sentido de vida, este personaje lo hace diferente. La cotidianidad de Veracruz, ¿lo abrumará, lo encandilará? ¿Qué sentirá de ver el Parque Juárez de Xalapa atestado de rojo tomate, cómo reaccionará?
El lenguaje y el descaro de Gorki le ganaron el apoyo de algunos de los críticos ciudadanos de la Revolución Cubana más famosos de estos años. Yoani Sánchez personalmente, autora del blog Generación Y, abogó por él en una manifestación pública a raíz de la detención de que Gorki fue objeto recientemente.
Sólo sé que quiero entrevistarlo, pero antes dejo este adelanto, algunos links y un espacio abierto para sugerencias y dudas, antes de que logre dar con él, y ofrecer en este blog lo que él pueda considerar algunas respuestas a todas las dudas que me asaltan sobre esta nueva etapa.

Sweet 22





He llegado al calificativo de la flor de la juventud. Recuerdo que éste me asaltaba en la infancia, cuando un avión que iba de Barbados a La Habana se estrelló y mi padre perdió a muchos de sus amigos, "en la flor de su juventud". 
¡Yo estaba entonces tan lejos de ese acento pueril con que se menosprecia la infancia, con que se vislumbra la adultez ya no con miedo -está demasiado cerca ya para temerle- sino con el coraje de quien sabe algo ineludible!
Y ahora miro al suelo antes de levantarme de una banca, miro a un esposo antes de alzarme de la cama, miro una lista de calificaciones antes de dejar la universidad. Soy un estanque que se descuelga de sus alas, y estoy muerta de miedo, tanto como lo estuve ante mi primer chico o mi primer poema. 
No soy sutil, ni limpia, ni ordenada. Pero he aprendido que el amor se desprende de la gloria con la misma similitud que lo hacen los peces de la tierra. Tengo miedo de escribir, de entrevistar gente, de mirarme al espejo y saber lo que me he traicionado. Por Dios, tengo el cabello pintado y de vez en cuando me sale un pelito cerca del pezón izquierdo, ¡soy una adulta!
Pero si escribo un oficio quejándome de una negligencia burocrática, o un recado para una compañera de trabajo, sé que nací para perderme en los adjetivos y los artículos, sé que es mi vocación, por más que intente eludirla. 
Esta fecha de mi cumpleaños quiero aprovechar para dar un vuelco a este blog y seguir el ejemplo de mi amigo Pepe Pulido, quien ha hecho del suyo una hermosa bitácora de su vida con Astrid, de sus lecturas y sus mitos, o como de mi amigo Iván Sánchez, que convirtió el suyo en una herramienta indispensable para nuestra amistad, el hermoso blog de Yoani Sánchez o el recién descubierto en mi vida Erasmo Calzadilla.  
Quiero hacer de este blog un ejercicio de lo que luego será mi columna, que espero comience a publicarse a partir de agosto de este año. Por lo pronto, aquí me tendrán, moviendo las aspas en este Andén Sin Tregua, en donde nunca es uno capaz de quedarse quieto. 
De más casi está dedicarlo a mi esposo, Carlos Cerdán, quien todos los días me comprueba tantas verdades indispensables sobre la vida y el amor, a mi madre, quien es la fan más desilusionada con el abandono en que he tenido mis palabras y a mi familia, la política, matemática y científica, que va desde Marifer y Natalia hasta Nani y Chiquitico, pasando por todas las mezclas de nacionalidades y razas que por obvias razones es mi familia, y este continente. 

Un abrazo a todos, y ahora los pondré de vuelta y media. Preparados, listos, go!

Peni

enero 11, 2009

S/T

Para Voi, por encargo y porque teamo y para Iván, porque todos vamos a extrañarte mucho.

Fuera de mi mapa

muerta catorce veces en un ciclo menstrual

reina de mis seis palabras

sorda a la voz de agua

que murmura-me

vuelvevuelve

me ocupo en el diario alboroto de mi nombre

construyo un camino entre la tierra infértil

de mi falaz silencio

me hundo en el diario desdoblarse de tu falta.

noviembre 09, 2008

Adiós a La Época


Dibujo: María, por Orlando Galvez "Filio", amigo entrañable y lejano

Para todas las mujeres de mi casa, 

a quienes dedicaré esta locura que amenaza con convertirse en novela


La literatura es el azúcar que me he puesto sobre las heridas para que dejen de sangrar, tomo pastillas de literatura cuando me duele la cabeza, es el sustituto de los brazos del ser amado, es el único acicate verdadero con que cada día enfrento mi muerte.

                He muerto tantas veces en mis pocos años que podrían haberse escrito miles de páginas; el lugar de ello se repliegan en mí, me acosan y construyen un escudo de palabras que ha pintado mis venas de verde y me ha convertido inefablemente en un árbol hablante.

                Ahora me veo como tal, por primera vez descubro puntos rojos en mi cuerpo, frutas que quizá algún día serán poemas, pero ahora son mis enormes ganas de ser madre.

                La vida será este largo cerrar de mis labios, esta larga estela donde las palabras irán adquiriendo fuerza, carácter, y la batalla será cada día más dura en el campo del silencio, el único del que siempre salen herederos.  Algunos de ellos serán mis manos, mi esposo y mis hijos, quizá mis lectores, si es que alguna vez, el árbol hablante decide irse a tierra seca. 

(Fragmento de Adiós a La Época. Última noción de María Aránjuo, proyecto de novela, aún en ciernes). 

septiembre 14, 2008

Poemas de una joven marxista recién cazada

I

Tal vez en unos años esta nimiedad del tiempo 
se torne dolorosa 
Tal vez el amor sea más estar unidos
y menos de esta muerte diaria
Tal vez el volver signifique
comprar carne o vigilar el vivero
Tal vez los signos vitales confirmen
la otredad como muestra de amor
Tal vez el día a día me enseñe 
a no ser vulnerable 
ser en cambio elegida
tal vez el mañana no devuelva esta suma de olores y sabores
sino fotos en un álbum de papel carne

Hoy mi certeza es una
el humo de la casa de mar
donde posan mis noches
sabe siempre detectar tu cuerpo
y traerlo a mis huesos que descubren aún
todos los misterios 
que arruinarían este contrato. 

II

La cobija para remendar el silencio
el paquete de pañales de los sueños
la libreta en blanco de hojas de servilleta
la cámara fotográfica rota para fijar imágenes en mi mente
el chocolate para entretener mi lengua
la nariz pronunciando un discurso inentendible
la bolsa con mis miedos derritiéndose al sol de agosto
la muerte persiguiendo aún a mi abuela Francisca
los cuentos de niña listos para mi Carolina
los ojos de abuelo más abiertos que el día cuando murió
la lágrima de mamá cociéndose en su párpado
el espeso mediodía alargándose
la puerta de vitrales abierta
el primero de nuestros años aguardando en un acta
la caja con mis poemas allá lejos
donde alguna vez de tantos años
aún te buscaba.